Ciudad de Buenos Aires - AR - domingo, 05/sep/2010 - 19:41
  
 
Synergie Action Learning
 
Está registrado? [Ingrese Aquí], sino [Regístrese]

Usted está aquí » Testimonios y Prensa »  
  • Menu Principal
Testimonios y Prensa
 
  • Acceso Restringido
 
Testimonios y Prensa
Imprimir esta páginaEnviar este artículo por E-mail, a un AmigoAgregar a *MI ARCHIVO*Optimizar la Comunicación
02/ene/2007


Fuente: Suplemento DIR de Revista Pymes.

El coaching puede ayudar a las Pymes a superar las dificultades que surgen a la hora de expandirse o cuando hay que consolidar a la empresa.

Además, al mejorar la comunicación, el clima laboral y contribuir al desarrollo de sus integrantes, ya no es mas patrimonio exclusivo de las grandes firmas.

UNA HERRAMIENTA PARA PODER CRECER MEJOR

Mariel Fitz Patrick

pymes@clarin.com

Ya sea por una crisis de crecimiento, la falta de resultados, problemas de liderazgo, la necesidad de profesionalizarse o la búsqueda de nuevas alternativas para el negocio, el coaching puede resultar una herramienta para ayudar a las Pymes a resolver estas dificultades y aumentar su competitividad, a la vez de contribuir al desarrollo de su personal.

         Si bien las primeras en recurrir a él fueron las grandes empresas, cada vez más Pymes buscan la asistencia de un profesional o coach que actúa como observador externo, para que las ayude a identificar los obstáculos, considere alternativas no contempladas y facilite las estrategias que necesitan para obtener los resultados que no estaban logrando.

         “A menudo se dan cuenta que necesitan ayuda cuando se encuentran en un punto de inflexión, producto de un crecimiento sustentado en el empuje personal del dueño, y les cuesta pasar a funcionar organizadamente como una empresa, con una distribución eficaz de roles”, señala Liliana Zamora, directora del centro de Coaching Sistémico TM.

         A partir de su experiencia, precisa que en general acude el dueño o el director y en su pedido manifiestan que “la Pyme depende muchos de ellos y no saben cómo descentralizar las tareas, lo que les genera mucho desgaste, tanto personal como con los empleados, lo que afecta el clima de la productividad”.

         Uno de los que solicitó su ayuda fue Darío Wolf, dueño y director general de Idea Iluminación, una Pyme del norte del Gran Buenos Aires que desde hace 23 años se dedica al diseño y fabricación de artefactos de iluminación. “La decisión surgió hace un año a partir de tomar conciencia de las limitaciones que tenía para seguir avanzando con una gestión muy personalizada. Cuando uno comienza con una estructura chica, se maneja de determinada manera, pero a medida que crece hace falta readaptar los circuitos de funcionamiento y cambiar la forma de comunicarse”, relata su fundador.

         Zamora explica que “en estos casos, el coaching puede ayudar a atravesar el proceso de dejar de ser un emprendimiento individual para generar los canales organizacionales que permitan que le den soporte a la empresa, más allá de las personas”.

         Una situación similar atravesó Andrés Groiso, director de la consultora de marketing e imagen corporativa Tácticah Design Buró cuando se puso en contacto con el actual coach, Daniel Rosales, director de Synergie Action Learning. “No podía constituirme como empresa. Eramos yo y mi know how asesorando clientes, tratando de estar en todos lados pero sin saber delegar”, cuenta.

         “Quería expandirme pero no sabía cómo crecer en un mercado cambiante, agresivo y competitivo. Incluso evalué cerrar porque, si bien no perdía plata, estaba estancado siempre en el mismo lugar. Sentía que empujaba un ropero enorme sin rueditas pero ¿hasta cuándo podés empujar un ropero por mas fuerza que tengas?”, recuerda. Hoy a doce años de haberla fundado, y tras un proceso de coaching individual y sobre su equipo de trabajo que inició en 2003, Tácticah tiene 15 empleados y una treintena de empresas como clientes.

         “No hay soledad más grande que la del que está arriba de la pirámide. El coaching  es un acompañamiento para mostrarle al responsable de una Pyme cómo está actuando y ayudarlo a mirarse a sí mismo y a su entorno desde otro lado”, dice Rosales.

         La observación es justamente uno de los ejes de trabajo del coaching. “Se trata de dejar de mirar el mundo con las anteojeras que cada  uno trae y pararse en diferentes sitios para poder ver por qué no se estàn obteniendo los resultados deseados y así promover un cambio”, destaca asu vez Ricardo Mayer, de Schein Transitions Advisors.

         Esta mirada desde otro lugar es clave y así lo advierte también Rodolfo Laduz, presidente de la Asociación Argentina de Profesionales del Coaching: “Las Pymes son los  `hijos´ más queridos de los empresarios y a veces no pueden ver `sus defectos´. Tener un punto de vista menos apasionado permite correrse de la historia de la empresa y esto facilita la toma de decisiones”.

Individual o grupal

         La línea de coaching predominante en Argentina es el ontológico y se basa en que “para modificar algo en el hacer, hay que cambiar algo en el ser”. Por eso, el cambio en la conducta obedece a una transformación de la persona. Puede ser individual u organizacional, cuando se trata sobre los integrantes de una organización como equipo. Ambos son aplicables para las Pymes y pueden complementarse para obtener mejores resultados.

         En el caso del coaching individual, se centra en las competencias que tiene que desarrollar el dueño o el directivo para mejorar su desempeño en la conducción de la empresa. Si bien es sobre su figura, Rosales remarca que “tiene un efecto sistémico, por lo que al cambiar la persona, ese cambio se refleja casi inmediatamente en la relación con los empleados y con los clientes”. Como ventaja, las Pymes tienen un mayor nivel de permeabilidad interna que las grandes empresas, por su estructura más chica.

         En el coaching dirigido a una organización, se trabaja tanto a nivel individual como interpersonal y grupal. “ En los equipos de trabajo, las dificultades de comunicación, vínculo, motivación o liderazgo obstaculizan la productividad y el bienestar de los empleados, por lo que la tarea del coach es generar estrategias para desarticularlas”, explica Zamora.

         Sin embargo, esta especialista observa que “el hecho de que una persona modifique su conducta, no garantiza que la organización mejore sus resultados, porque para que ésta cambie también tiene que variar la visión que tienen los otros de esa persona y su forma de interacción, así como el contexto, por lo que es necesario identificar las palancas que pueden promover esos cambios”.

         Por eso, es recomendable que a las sesiones individuales, se sumen sesiones grupales con todo el personal. “Fue una forma de enrolar a los empleados en la visión que me fijé para la empresa, a la vez de involucrarlos más y permitirles proyectarse y crecer dentro de Tácticah”, explica Groiso sobre su experiencia. Así al promover el desarrollo laboral de los empleados, el coaching organizacional reduce la rotación de personal.

         Tanto el coaching individual como el organizacional, al nutrirse de la ontología del lenguaje, tienen como eje la comunicación.  “Si vos mirás lo que hace un jefe con su gente, es básicamente hablar –con todo lo que es lenguaje, tanto verbal como escrito o corporal- y escuchar. Cuando no se están logrando los resultados, el coach puede ayudar a mejorar las competencias conversacionales, o sea, ser eficiente en la comunicación”, apunta Mayer.

         A su vez, Laduz destaca que el coaching “estimula el feedback, que es lo que permite mostrarles a los integrantes de una Pyme que es lo que está fallando en el otro o en el grupo. Al poner todo sobre la mesa, se puede empezar a trabajar sobre aquellas cosas que no funcionan bien”.

Salir del “no se puede”

         El coaching puede colaborar también a superar una característica común en las Pymes: el sentirse víctimas de las circunstancias. “No son ni buena ni malas. Hay que decidir que hacer para modificarlas”, dice Laduz.

         Rosales coincide con ese diagnóstico: “El empresario Pyme siente que son ellas las que manejan su negocio por lo que le cuesta salir del `no se puede´.  El coaching puede ayudarlo a abandonar esa postura y pasar a ser proactivo. Pero hay que estar convencido de que se puede crear otra realidad diferente”.

         El director de Taishi Consulting, Omar Ossés, considera que “a menudo, cuando una empresa proyecta su futuro, lo hace en función de su pasado. Pero para producir un salto cuántico, hay que plantearse un escenario futuro desafiante y ver qué falta lograrlo. Se trabaja entonces con una planificación y el seguimiento del coach sobre la situación actual para llegar a la deseada”.

         En este sentido, Laduz observa que “al ser una disciplina cuyo foco es producir resultados que aun no han ocurrido, el coaching sube los stándares al ayudar a  plantearse una meta que antes podía parecer inimaginable. Esto tiene un profundo impacto en la forma de pensar el negocio”.

El liderazgo se aprende

         Si bien los empresarios Pymes suelen tener un espíritu emprendedor, clave en una primera etapa para impulsar el negocio, a menudo no tienen las competencias directivas y de liderazgo necesarias para consolidarlo. Y el coaching puede ayudar a desarrollarlas. “Las Pymes suelen tener un mecanismo de liderazgo cultural muy arraigado en el que el dueño manda y los demás obedecen. Pero entonces se constituye en su propio techo, no puede crecer. El coaching lo ayuda a correrse de ese lugar de mando y empezar a delegar”, dice Rosales.

         “En general los directivos Pymes son grandes hacedores y con su accionar controlan todo. Cuando incorporan personal tienen que distribuir responsabilidades y aprender a confiar en que los otros lo pueden hacer tan bien como ellos. Deben salirse del síndrome `en esta empresa nadie lo hace como yo´. Pasar del hacer a lograr que otros hagan”, reflexiona a su vez Laduz.

         Mónica Grodzky, fundadora y presidente del Deli Light, una Pyme que se dedica a la elaboración de comidas naturales y dietéticas, decidió con su socio hacer coaching hace un año a partir del crecimiento que tuvo la empresa.

         “Había demasiadas cosas paralizadas por que todo pasaba por nuestras manos”, cuenta. Primero empezaron individualmente con su socio y, luego, con algunos de los empleados de la empresa, lo que les permitió reorganizarse, distribuir tareas y designar responsables de cada área. Tras haber arrancado hace 14 años en la cocina de su casa, en la fábrica hoy trabajan 25 personas y dstribuyen sus productos en 100 locales de la Ciudad y el Gran Buenos Aires.

         Para que el crecimiento sea sustentable más allá de la impronta de su dueño, Zamora recomienda “repensar el negocio desde una mirada mas colectiva que personalizada” para lo cual considera necesario “desarrollar sistemas de gestión de personas y discriminar qué decisiones pueden ser compartidas y cuáles quedan en la esfera del director”.

         Pero para oder funcionar con una estructura organizada de personas, distribuir tareas y clarificar roles es fundamental  y, en este sentido, el coaching también puede ser de utilidad. Si todos hacen todo, hay un gran derroche de energía y de tiempo, y se genera una gran frustración porque no se logran los resultados deseados. Asignar rsponsabilidades en forma clara es vital, en especial en las Pymes familiares, donde no todos tienen las mismas competencias y es imprescindible que cada uno tenga una función y no mezclar lo laboral con lo personal”, advierte Laduz.

Plan de acción

         Previo a que el coach diseñe un plan de acción para el empresario o la Pyme, se realiza un diagnóstico –lo mas completo posible- mediante charlas con todo el personal para identificar dificultades y aspectos a mejorar.

         Aunque, básicamente, el coaching consiste en encuentros dialogados, también tiene en cuenta lo corporal debido a que –según precisa Mayer- “la experiencia corporal es más fuerte que la intelectual, ya que tiene un nivel de recordación de casi el 70% contra el 7% del lenguaje y alrededor de un 30%, lo emocional”.

         Pero como esta disciplina apunta al equilibrio en las distintas esferas de la vida de las personas, también aborda el aspecto emocional. “Lo que distingue a un líder es justamente el manejo que tenga de sus emociones, por que pueden transformase en un estado de ánimo, que es permanente, y contagiarse al resto del grupo, afectando el desempeño del conjunto”, sostiene Mayer. La tarea del coach, entonces, es enseñar a manejarlas y a acordar los períodos reactivos, para poder tomar decisiones mas centradas.

 

 

 

 

 

 

 

 





OnLine: 7 personas (7 visitantes anónimos)  

Synergie Action Learning, www.synergie.com.ar, drosales@synergie.com.ar; gabrielgomez@synergie.com.ar
Francisco Acuña de Figueroa 1590, Ciudad de Buenos Aires, Argentina
Tel. /fax: (011) 3979-1986/ 3979-7763 

Se han visto 469533 Páginas, desde el jueves, 04/ene/2007
Web Dinámica, Sistema FuncWay